domingo, 31 de octubre de 2010

Villarrica-Pucón: El jardín de árboles nativos y flores


El jardín de árboles nativos y flores
en Villarrica - Pucón

Margaritas y rosas
azaleas y hortensias
se juntan en mi jardín
con jazmines y lavandas
bien acompañados
por el pino oregón
formando un lindo espacio
que es una bendición.
Se eleva la sequoia
enhiesta y vigorosa
junto con ligustrinas,
al lado de la  laurentina
notros y verónicas a montón
todas bellas especies
en perfecta formación.
Al fondo está la cañada
con canelos y arrayanes
junto a maquis y  avellanos
rosa mosqueta y  coigües
junto a nalcas y helechos,
y los pájaros cantando una canción
en los hermosos robles
forman un hermoso rincón.



Este jardín en Villarrica - Pucón lo hemos construido con mucho esfuerzo y sacrificio. Dios nos ha permitido tener este regalo para el alma que nos embelesa y nos da felicidad.
El jardín es como nosotros: hay que cuidarlo y amarlo, defenderlo de las plagas y protegerlo de la sequía y de otros males que le puedan atacar, pero seguimos adelante a pesar de los problemas, pues como dice un proverbio hindú:

No hay árbol que el viento no haya sacudido.

       Este es mi jardín de árboles nativos y flores
en Villarrica - Pucón.

¿Les gustó?



sábado, 30 de octubre de 2010

Miguel Hernández: Centenario de su Nacimiento


Miguel Hernández, pastor de cabras y poeta, nació en Orihuela, provincia de Murcia, España, el 30 de octubre de 1910, por lo que celebramos hoy el Centenario de su Nacimiento.
Compartió la Residencia de estudiantes en Madrid con Pablo Neruda, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre, Jorge Guillén, Pedro Salinas y Luis Cernuda; también se relacionó con otros escritores de la Generación del 27 como Rafael Alberti, Dámaso Alonso y Gerardo Diego, entre otros.
Cuando estalló la Guerra Civil en España, en 1936, Miguel Hernández se alistó para defender a la Republica y  la libertad. Fue hecho prisionero  por las fuerzas de Franco y falleció de tuberculosis en prisión en 1942, a los 31 años de edad.
Miguel Hernández dedico a su amigo Ramón Sijé la más hermosa y conmovedora elegía jamás escrita sobre la muerte y la vida.

ELEGÍA

En Orihuela, su pueblo y el mío,
se me ha muerto como del rayo
Ramón Sitjé, a quien tanto quería.

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
.
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
.
.Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
.
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
.
A las aladas almas de las rosas
de almendro de nata te requiero:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.


(De su libro El rayo que no cesa)

10 de enero de 1936


De él escribió Vicente Aleixandre:
«Era puntual, con puntualidad que podríamos llamar del corazón. Quien lo necesitase a la hora del sufrimiento o de la tristeza, allí le encontraría, en el minuto justo. Silencioso entonces, daba bondad con compañía, y su palabra verdadera, a veces una sola, haría el clima fraterno, el aura entendedora, sobre la que la cabeza dolorosa podría reposar, respirar. Él, rudo de cuerpo, poseía la infinita delicadeza de los que tienen el alma no sólo vidente, sino benevolente. Su planta en la tierra no era la del árbol que da sombra y refresca. Porque su calidad humana podía más que todo su parentesco, tan hermoso con la Naturaleza.
Era confiado y no aguardaba daño. Creía en los hombres y esperaba en ellos. No se le apagó nunca, no, ni en el último momento, esa luz que por encima de todo, trágicamente, le hizo morir con los ojos abiertos.» (En La Obra Poética de Miguel Hernández, de José Antonio Serrano Segura)

Es interesantísimo leer en Orihuela Digital, Punto de Vista, Mi rincón oriolanao, que hace Ramón Fernández Palmeral, escritor, poeta e investigador: Introducción a la elegía a Ramón Sijé, de Miguel Hernández). Lo recomiendo a los amantes de la Literatura y de la Historia.
http://www.orihueladigital.es/orihuela/puntos/ramon_fernandez_ramon_sije_201205.htm

viernes, 29 de octubre de 2010

Flor de magnolia: Belleza del jardín



La flor magnolia

embellece el jardín

en Primavera.

*

Esta magnolia

es del jardín la reina

por su fragancia.

*

Cae la tarde

la magnolia destaca

por su belleza.

*

Las rosas rojas

dan belleza al jardín

¡y las magnolias!


Foto y texto:
Juan Antonio Quintana Hernández

martes, 26 de octubre de 2010

Lago Villarrica y Costanera


En Villarrica

el lago y costanera

juntos están.

*

Lago y volcán

junto a la costanera

alegran mi alma.

*

El Villarrica

mira a la costanera

con mucha alegría.

*
¡Oh Villarrica!

es la ciudad más bella

con Costanera.

*

Aguas del lago

desde la costanera

veo un salmón.



En primavera

paseo en la Costanera

bajo el tibio sol.


*

Juan Antonio Quintana

lunes, 25 de octubre de 2010

Poema a mi Aldea de San Nicolás


Mi Aldea escondida entre riscos y montañas
bañada por el Atlántico que mecen  nuestras manos
es un valle que resplandece en Gran Canaria
y que nos llena de orgullo a todos los aldeanos.

Vigilante se encuentra en lo alto el Nublo amado
su luz alumbra a La Aldea y a toda Gran Canaria
junto al Bentayga forman los roques sagrados
que el pueblo guanche hondamente también amaba.

Aldea de mi alma, mi dulce y fiel compañera
me acompañas en cada instante de mi vida
has tornado mi erial huerta  en fértil era
recuerdos de sueños y añoranzas mías.


El incierto sino me llevó a zona muy lejana
donde el bosque, el volcán y el grandioso lago
me acarician y me hacen recordar mi tierra aldeana
y quedaron en mi alma sus montañas, su playa y su canto.

Pido a Dios que algún día su tierra vuelva a besar
y que me entierren muy cerca de la montaña
debajo de aquel ciruelo donde mi padre está
y nos llegue la brisa del mar que a mi pueblo baña.


© Juan Antonio Quintana Hernández
Villarrica, 24 de octubre de 2010

Foto de La Aldea: Francisco Suárez Moreno


sábado, 23 de octubre de 2010

Pucón: La poeta Norka Sepúlveda presentó sus libros


Arrulla la tarde a los amigos de Norka
la acompañamos en la presentación de sus libros
están llenos de ilusiones, de penas y de olvidos
y  cantan a la vida como Neruda, Mistral o Lorca.



Arrulla la tarde el canto de sus estrofas y versos
que con gran pasión y dulzura los va desgranando
conmueve a nuestro corazón con su dulce canto
y a nuestra alma con caricias y mágicos besos.


Arrulla la tarde al hermoso lago Villarrica
donde a su vera la poeta canta sus versos
es lago de enamorados, poetas y  embelesos
donde se canta, se ama, se llora y se suspira.


Foto tomada desde el Hotel Antumalal,
 junto al Lago Villarrica, donde tuvo lugar
la presentación de sus libros:
1. Reencuentro con la lluvia
2. De Amor y de Nostalgia

miércoles, 20 de octubre de 2010

Jardín Zen (Haikus)


El jardín zen

calma y paz en el alma

encuentro a Dios.

*


Ven al jardín

el sol nos acompaña

en el camino.

*

Conmigo mismo

y con el  alma calma

me encuentro a Buda.